La marea K
LA MAREA K
"La marea del contenido sintético en Internet
¿Cuánto contenido ya es producido por algoritmos?
La respuesta depende de dónde mires. Si nos enfocamos en artículos web, blogs de SEO y noticias de baja calidad, los análisis de archivos globales (como Common Crawl) revelan que la proporción de artículos generados principalmente por IA despegó tras el lanzamiento de ChatGPT y se ha estabilizado en torno al 50%. Es decir, la mitad del texto plano e informativo que se publica hoy en la web ya tiene firmas de IA.
Por otro lado, si consideramos el internet visual y multimedia (videos en TikTok/Reels, imágenes, comentarios de spam), algunos expertos estiman que la proliferación de "basura digital" o AI slop podría empujar el contenido sintético total de la red a niveles altísimos en los próximos años si no se filtra de forma agresiva."
Este mismo texto arriba citado fue generado por AI (Gemini), luego de mi pregunta sobre cómo está el panorama de la digitalización de contenidos humanos en los archivos globales y el internet visual. Permítanme abordar el tema con más preguntas que respuestas y explicaré por qué lo he compartido.
Ese dato del 50% es realmente espeluznante, coincido con Rosa Montero, quien, en su artículo de hoy (6/28/26) en El País, señala que la humanidad está en un punto crítico de su historia. Preocupa todavía más saber, que, si estás leyendo este texto que no tiene gráficos, ni audiovisuales, sos de la minoría que todavía lee contenido sin hacer solo scroll y "navegación" errática, comportamientos cada vez más similares a lo que hacen las máquinas y no el ser humano. Las definiciones de qué es ser humano se están viendo afectadas por una ola de antivalores mundiales, aunque eso no es nuevo, pero por ahora dejaremos ese tema de lado en este texto, para que podamos centrarnos en el impacto de la IA en nuestra sociedad y el impacto en nuestras relaciones sociales producto de la interacción virtual-digital. La siguiente afirmación es una obviedad, por eso mismo partamos de ahí: el ser humano no es una máquina. Si asumimos ese enunciado como cierto, y científicamente acertado, llegaremos entonces a la conclusión que por ende los seres humanos no nos debemos comportar como tal.
Estamos ante la paradoja de encontrarnos con un ser humano bifurcado, o como en el cuento de Borges “el otro”, donde dos individuos son la misma persona sentadas casi hombro a hombro en una banca cualquiera, pero que simultáneamente son distintos y viven diferentes eventos y tiempos. La paradoja del presente ocurre en el mismo parque del siglo XXI, la misma persona tiene comportamientos distintos si se sienta en la banca donde tiene acceso a la tecnología con internet y redes sociales, y su comportamiento cambia cuando la sitúas en la banca de enfrente donde no hay señal Wifi o 5G y esta persona se ve forzada a relacionarse con sus pares en el mismo parque alejado de la tecnología digital y pantallas.
Este fenómeno no es nuevo. Desde hace algunos años los profesores, educadores y otros profesionales que estudian la menta* (ya sea desde la psicología o la psiquiatría y carreras afines) vienen insistiendo en que se hagan los debidos estudios del impacto neuronal (en lo que se conoce como neuro plasticidad), afectaciones psicosociales y predicción del comportamiento negativo o destructivo que se genera con los sistemas de retribución inmediata en redes sociales y en el internet visual. Algunos especialistas han incluso indicado la analogía cada vez más certera con el peligro de las adicciones o comportamientos adictivos en los jóvenes y niños cuyas capas de razonamiento pueden ser "moldeadas" con mayor facilidad. Los adultos no estamos exceptos, pero tal como reza el dicho popular: "loro viejo no aprende a hablar", nuestra configuración neurológica es menos propensa a nuevos vicios y adicciones, pero eso no significa que también podamos ser presas del encantamiento digital y nuestro cerebro sea maleable, aunque en menor grado. Debemos entonces reconocer que nuestras conexiones neuronales no son estáticas.
Recientemente, he notado entre escritores e intelectuales una creciente preocupación por estos temas, lo cual me parece válido, son dos aristas de un mismo cubo de Rubik, uno la contaminación desmedida y desproporcional de contenido visual y textos en internet generados por algún ente de IA y lo segundo, la pérdida de capacidades humanas (la nueva era del analfabetismo) gente que sabe leer y escribir, pero que voluntariamente opta por no hacerlo, pero lo más grave es ese sistema de recompensas inmediatas, por ejemplo lo generado por la búsqueda de likes, trends, y seguidores, es lo que causa en nuestros jóvenes y niños dependencia y deformación de su percepción de la realidad y adicción digital.
¿Qué piensan ustedes, qué podemos hacer los humanos conscientes de estos problemas para invertir la tendencia o al menos para frenar su avance?
Dice Pino Aprile que el error es humano, y la errata en estos tiempos toma una importante validación ante las IA, así que mi recreación de la palabra error humano al llamarlo "error-K", "errordeADN" o "errordiar" como una forma de confirmación que lo que escribo fue generado por un humano y no por una máquina. Este tipo de nomenclatura innovadora toma más relevancia en estos tiempos donde la creatividad es uno de los sellos humanos más confiables. En sus libros Aprile, pone en evidencia lo que algunos intelectuales ya habían señalado, pero no se atrevían a ponerlo por escrito: "El nuevo elogio del imbécil", título de uno de sus libros, es una reflexión oportuna sobre el tema. Un entrevistador le pregunta a Aprile si alguien que comete muchos errores es un imbécil, “No necesariamente”, responde. “Lo que hace un imbécil es no aprender de ellos. Para que el error sea fértil, para que puedas aprender de él, tienes que ser consciente de que lo has cometido”. Coincidentemente sin haber leído este artículo que apareció hasta hoy (6/28/26) en El País, ya había dicho antes y lo sostengo que solo con el "error" se puede crear arte, que la experiencia humana en las artes es praxis, y la praxis implica tanteo y error, no una experiencia plana. Él lo resume así: “La perfección no puede crear nada, porque apenas mueves algo, deja de ser perfecto. Solo los cementerios son perfectos”.
Y finalmente, la razón por la que recurrí a preguntar a Gemini sobre los artículos que buscaba es porque los algoritmos de los buscadores tradicionales de Google Chrome, Duck, Firefox, Safari, Opera, Edge, etc., están todos siendo reprogramados para invitarte a hacer una pregunta a los agentes IA de sus plataformas, parte de la nueva ola, que también preocupa. Sin embargo, de eso hablaremos otro día, suficiente reflexión y preguntas sobre qué implica ser humano, educador y artista en el presente.
Como dato curioso eliminé en tres ocasiones la referencia gráfica en la red social Facebook y en tres ocasiones el algoritmo de esta me editó sin asistencia el enlace visual. También dejó mi texto colgado sin subirlo por más de 3 horas mientras su IA validaba su contenido, ¿error del sistema o censura? No sabemos. Los leo.
Como el tema es amplio, y en las subsiguientes horas han acaecido nuevos hechos (me refiero a la denuncia que hiciera en el diario Le Monde, el escritor Julien Blanc-Gras, y que llegara a mis manos cortesía de Navegando en Literatura, donde por primera vez un ente IA usurpa la identidad de un humano y publica un libro usando su nombre, es decir haciendo robo de identidad). Todo esto nos indica que revisar los entes IA y sus funciones y alcance es urgente para la humanidad, me veo obligado a continuar con los textos sobre lo mismo, buscando quizás como incidir positivamente en la sociedad para que tomemos el rumbo correcto en todo esto. Me temo que esta nueva batalla apenas comienza para la humanidad.
*el autor ha dejado su errorK, en la palabra *menta, que seguramente el lector acucioso ha logrado editar a: mente.
Texto: Héctor D’ León. Maryland, USA. 6/28/2026 y 7/1/2026.
Imagen: Tomado del sitio oficial de Navegando en Literatura ©2026 con permiso de su equipo editorial.

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